CAPÍTULO. DALMATIA
A veces un viaje no comienza con un plan,
pero por un momento.
Una cálida mañana en Trogir.
Las calles de la ciudad vieja aún permanecen en penumbra, mientras se sueltan las primeras amarras en el puerto.
El mar ya resplandece con la luz del amanecer.
Dalmacia es un mosaico de islas.
Hvar, Vis, Brač: nombres que evocan imágenes de sol, piedra y mar.
Entre medias hay bahías a las que solo se puede acceder por agua.
Navegamos tramos cortos a lo largo de la costa.
El viento nos lleva de isla en isla,
de un pequeño puerto al siguiente.
Por la tarde, se echa el ancla en una bahía tranquila.
El agua está tibia, el barco permanece inmóvil y el día va perdiendo ritmo poco a poco.
Por la noche nos sentamos en la cabina.
El sol se oculta lentamente en el mar sobre las islas.
Dalmacia sabe un par de cosas sobre largas veladas.
POSIBLE DRAMATURGIA.
El largo verano de Dalmacia
8 días entre islas, bahías y pequeños puertos
Dalmacia en septiembre es un regalo para los marineros.
El agua aún está templada, los días son despejados y las grandes flotas hace tiempo que se han marchado.
Las islas yacen inmóviles en el mar una vez más.
No navegas muy lejos.
Estás navegando correctamente.
Día 1 — Llegada a Trogir
Recepción en el muelle del casco antiguo de Trogir.
Las calles empedradas están impregnadas de historia, pero todo parece tranquilo y sereno.
Por la tarde, tiene lugar la primera reunión informativa previa al viaje en la cabina de mando.
La carta náutica está sobre la mesa.
Los acontecimientos de los próximos días se irán desarrollando lentamente a través de las islas.
Día 2 — Laguna Azul, Isla Drvenik
Un corto trayecto desde el puerto.
Las velas se están inflando por primera vez.
El destino es la Laguna Azul de Drvenik Veli.
Echamos el ancla al mediodía en las aguas color turquesa.
Nadar, el primer baño del viaje.
Por la noche, una pequeña konoba en la isla.
Día 3 — Isla de Šolta
El viento suele arreciar por la tarde.
Ideal para un tranquilo viaje en velero a Maslinica, en la isla de Šolta.
Un pequeño puerto, palmeras en el muelle.
Cena junto al agua por la noche.
El sol se oculta lentamente tras el mar Adriático.
Día 4 — Vis
Hoy el mar se abre un poco más.
Un tramo más largo hasta Vis, una de las islas más auténticas de Dalmacia.
El puerto se encuentra resguardado entre colinas.
El ambiente es tranquilo, casi atemporal.
Cena en una antigua taberna de pescadores.
Día 5 — Komiža y la Cueva Azul
Un corto trayecto en coche a lo largo de la isla hasta Komiža.
Un puerto como de otra época.
Pequeños barcos de pesca, casas antiguas.
Excursión opcional a la Cueva Azul de Biševo.
Quizás una copa de vino en el muelle al atardecer.
Día 6 — Isla de Hvar
Navegando hacia la ciudad de Hvar.
La fortaleza se puede ver desde lejos, con vistas al puerto.
Los yates están aparcados muy cerca unos de otros, pero por encima de todo hay una luz especial.
Quienes lo deseen pueden subir a la fortaleza.
Las vistas desde las islas son espectaculares.
Día 7 — Bahía de las Islas Pakleni
Hoy no hay ciudad.
Solo islas, pinos y agua cristalina.
Las islas Pakleni se extienden frente a Hvar como pequeños puntos verdes en el mar.
Perfecto para nadar y fondear.
Cenar juntos a bordo por la noche.
Quizás un breve paseo por la playa.
Día 8 — Regreso a Trogir
Último tramo de navegación a lo largo de la costa.
Las islas se deslizan una vez más.
El puerto de Trogir vuelve a aparecer lentamente en el horizonte.
Lino ajustado.
Motor apagado.
Se acaba un capítulo.
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