Ha sido una experiencia extraordinaria. El velero es muy ágil y cómodo. El Capitán es un enamorado de la vela y la navegación que sabe transmitir muy bien su pasión a los demás. A quienes tenemos titulación algo oxidada (aunque seguimos siendo frikis) nos ha animado a seguir adelante y nos ha permitido sentir el barco como propio.
Fui con mi hija y ella también salió contenta, pudiendo practicar además por primera vez paddle surf. Muchas gracias, Oliver. Y también muchas gracias a su familia que nos acogió, a su hija haciendo compañía a la mía y a su mujer cocinando una extraordinaria empanada. Un abrazo y repetiremos otro año.