Haber navegado unas semanas con Isra y su tripulación ha sido una experiencia vital muy enriquecedora. He podido experimentar como es la vida de quien vive de forma permanente en un velero. El barco no es solo un barco es un hogar. Tranquilo y bonachon, amable y confiable, acogedor y seguro. No es el más rápido de los mares pero te hara surcar las aguas con seguridad y tranquilidad. Isra es un gran anfitrion que te brinda su velero, su casa y comparte su forma de vivir y navegar por la vida. Gracias a todos por el trato recibido, por haberme hecho vivir una experiencia inolvidable.
Y gracias Juanma por esas comidas excelentes elaboradas incluso con 30º de escora y continuos pantocazos!