Aquí es donde se embarca:
Hamburgo, la "Puerta al Mundo" de Alemania, fascina a los visitantes con su mezcla de historia marítima, arquitectura moderna y vibrante vida urbana. Entre sus atracciones más destacadas se encuentra el Puerto de Hamburgo, uno de los puertos marítimos más grandes de Europa, que se disfruta mejor en un crucero por el puerto. La Elbphilharmonie, en el distrito de HafenCity, impresiona por su acústica excepcional y su arquitectura espectacular. El viaje histórico continúa en Speicherstadt, el complejo de almacenes contiguos más grande del mundo y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Tanto los residentes como los visitantes de Hamburgo encuentran relajación en los lagos Alster Interior y Exterior. Museos, teatros y el parque Planten un Blomen completan la variada oferta. Desde 1911, Hamburgo fue el primer puerto base del Ojo del Viento, que en aquel entonces se llamaba Friedrich.
Descripción del viaje
El viaje le llevará directamente al corazón de Schleswig-Holstein, a lo largo de verdes riberas y bajo puentes ferroviarios que casi rozamos con la parte superior del mástil. Esto le dará tiempo para relajarse en cubierta o en el cómodo salón durante este crucero panorámico, consultar la extensa biblioteca a bordo, leer un libro, explorar el barco y disfrutar de deliciosas comidas preparadas en la cocina.
Para su disfrute: Un crucero fluvial por el canal de Kiel.
Tras casi 100 kilómetros, llegamos a las esclusas orientales del canal y, justo después, al fiordo de Kiel. Amarrar en las esclusas es siempre una experiencia especial. Alrededor de 40.000 barcos transitan cada año por el Canal de Kiel (NOK), conocido internacionalmente como el "Canal de Kiel" entre los navegantes; los aficionados a la navegación podrán disfrutar de numerosas oportunidades para tomar fotografías. El canal fue inaugurado en 1895 por Guillermo II; los costes de construcción se financiaron posteriormente mediante un impuesto sobre el vino espumoso introducido por el emperador.
Es posible hacer una parada en Tiessenkai, en Kiel. Durante el corto paseo hasta el pequeño faro de Holtenau, se puede disfrutar de un ambiente portuario nostálgico: antiguos veleros de carga y goletas suelen estar amarrados en el muelle, creando un aire marinero.
¡Icen las velas! en el fiordo de Kiel
Por motivos de seguridad, el paso por el canal de Kiel se realiza normalmente solo con motor y sin velas. En el río Elba, entre Hamburgo y Brunsbüttel, puede ser posible izar una o más velas.
En la siguiente etapa de nuestro breve viaje, ¡queremos ver el barco a vela! Al pasar el faro verde y blanco de Friedrichsort, pronto divisamos el Monumento Naval de Laboe a estribor, y justo al lado descubrimos el antiguo submarino U 995, que desde esta perspectiva se alza imponente en la playa.
En la orilla opuesta del fiordo, se divisa la silueta del Centro Olímpico de Schilksee, donde se encendió la llama olímpica de 1972. Poco después, llegamos al mar Báltico, cerca del faro de Kiel.
Pronto cruzaremos la invisible frontera marítima germano-danesa y encontraremos un amarre para pasar la noche en el resguardado puerto de Sønderborg, en la isla de Als. El principal atractivo es el castillo con su parque, que se divisa desde nuestro amarre. También merece la pena dar un paseo por el casco antiguo, con su tranquilidad típicamente danesa, y por el paseo marítimo del puerto, con sus históricas casas de comerciantes.
Como posible alternativa a pasar la noche en el puerto, también podemos buscar un fondeadero protegido, por ejemplo en la bahía de Hørup Hav; pasar una noche fondeados siempre es un acontecimiento especial.
"Despedida" en Flensburg
Navegando por el fiordo exterior de Flensburg, pasando la península de Holnis y las islas danesas del Ox, nos acercamos tranquilamente a nuestro destino: recorrer las verdes costas del fiordo de Flensburg hasta llegar al centro marítimo de la ciudad. El punto culminante de nuestro último día en el mar es la tradicional "Cena del Capitán", ¡un broche de oro para nuestra travesía!
Tras un delicioso desayuno a la mañana siguiente, te despides de nuestra tripulación y compañeros de viaje al finalizar este crucero de primavera. Con una bolsa llena de recuerdos, desembarcas. Unos días variados y emocionantes por el Elba, el Canal de Kiel y el Mar Báltico han quedado atrás.
Aquí es donde desembarcará.
Un paisaje acuático único se despliega entre el fiordo de Flensburg, el estrecho fiordo de Als y el Pequeño Belt. Flensburg es el punto de partida ideal para explorar esta región. Esta histórica ciudad portuaria y marítima es considerada la cuna del ron y del comercio con las Indias Occidentales. Aquí, entre románticas casas de capitanes y comerciantes, podrá seguir las huellas de la aventura, impregnadas del aroma a sal y alquitrán. En el siglo XVIII, los barcos traían ron crudo del Caribe a la ciudad; las numerosas canciones marineras sobre la famosa "botella de ron" aún dan testimonio de ello. Nuestro consejo: participe en una de las visitas guiadas que se ofrecen. El Museo Marítimo ofrece una visión fascinante del pasado marítimo, y la imponente iglesia de San Nicolás domina el paisaje urbano.
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