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Mi experiencia en el velero Santa María Manuela

Por Julia Boll
17 Mayo, 2019
Después de pasar seis días a bordo del Santa María Manuela, tras recorrer 800 millas náuticas con 26 tripulantes más, comparto mi experiencia. Sin duda, algo diferente a cualquier viaje o aventura que haya experimentado antes y que, podría decirse, ha sido mejor que todo aquello que hubiera podido imaginar. Pero, ¿Cómo fue realmente? ¿Qué aprendí? ¿Quiénes eran aquellos otros tripulantes con los que pasé seis días surcando el océano entre Lisboa y Funchal?
Our tall ship sailing experience on the Santa Maria Manuela
Tabla de contenidos
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  • El Tall Ship
  • La historia de la pesca de bacalao
  • Los navegantes a bordo
  • La tripulación del barco
  • La educación a bordo
  • La experiencia de navegar en el Santa María Manuela

El Tall Ship

Es fácil llamar al Santa María Manuela un barco hermoso. Cuatro mástiles pintados de blanco se elevan hacia el cielo con sus cabos perfectamente enroscados, indicando la presencia de una tripulación meticulosa. Un paso debajo de la cubierta muestra, sin embargo, que no es solo el exterior lo que es hermoso. Después de su restauración en 2010, este tall ship se ha convertido en un hotel flotante. En los camarotes caben entre dos y seis pasajeros en literas. Cada cabina tiene armarios, estantes y un baño privado con ducha. Todos los días, miembros de la tripulación, pasan a limpiarlos, a hacer la cama y a asegurarse de que su tiempo a bordo sea lo más cómodo posible.

Como hay que aprovechar el espacio, absolutamente todo tiene un propósito y no se desperdicia ni un centímetro. Las escaleras, como es natural, están diseñadas para adaptarse a los pies, pero se han modificado para ocupar menos espacio. En los baños, el grifo del lavabo sirve también como cabezal de ducha cuando se une a un soporte de metal colocado estratégicamente en la pared; y el almacenamiento se coloca de forma inteligente en todas partes. ¿Por qué crees que los sofás del comedor son duros? ¡Piensa otra vez! Allí se guardan las camisetas, sudaderas y los sombreros que, si quieres, puedes comprar. Sí, los espacios son pequeños, pero no son incómodos en ningún caso. Además, la amplia cubierta permite sentir una nueva sensación de libertad mientras navegas en mar abierto.

La historia de la pesca de bacalao

Dejando a un lado el diseño del barco, es importante tener en cuenta la historia del Santa María Manuela. El Capitán y la tripulación son gente extremadamente apasionada y conocedora de la historia del barco, tienen las respuestas a cualquier pregunta que pueda surgir sobre el navío y su historia sobre la pesca de bacalao. La nave fue construida en 1937 para transportar bacalao, su misión era la de partir, junto a otros cientos de barcos, en una travesía de seis meses para encontrar y traer la mayor cantidad de bacalao posible.

Hay dories (o pequeñas embarcaciones de madera) a bordo que, con un hombre cada uno, se dispersaban en el mar en busca de peces. Pescaban durante horas y llenaban sus botes tanto como podían, a veces lograban subir hasta media tonelada a bordo, dejando solo dos pulgadas entre los costados de los botes y la línea de flotación. Luego remaban o, si el viento estaba de su lado, subían la vela para regresar al navío al final del día. Esta fue una de las profesiones más peligrosas de la época. Si eras joven en ese entonces, tenías la opción de alistarte en el ejército e ir a la guerra o subir a bordo de un barco pesquero como el Santa María Manuela: un futuro aterrador en ambos casos para los jóvenes. Algunos veían el ejército como una opción más segura, pues algunos pescadores nunca regresaban con sus familias después de abandonar el puerto. El barco no volvía a casa hasta que la bodega no estaba llena de bacalao, por lo que los pescadores tenían un objetivo común: pescar lo más rápido y eficientemente posible para que todos pudieran volver a casa.

Lo que comenzó siendo como cientos de Santa María Manuela se convirtió en pocos. En 1993, la nao abandonó su industria y, en 2010, se actualizó para mantenerse en condiciones de navegar y pasar a formar parte del sector de la navegación recreativa. Cabe destacar que el nuestro tiene un barco gemelo contruído en la misma época: el Creoula, ubicado ahora en Lisboa. Sin embargo, navegar en el Santa María Manuela es algo único, pues el Creoula no se encuentra en activo actualmente. 

Todo lo que aprendí del Capitán y la tripulación fue fascinante. Su pasión por la historia me permitió apreciar ese pasado de pesca y me acercó a los pescadores que solían navegar en ella. Me resulta imposible explicar la historia tan bien y con tanta naturalidad, por lo que recomiendo encarecidamente escucharla directamente de ellos. Si tienes interés por la historia portuguesa o por conocer más de cerca la difícil vida de aquellos valientes pescadores, embarcarse en el Santa María Manuela es algo que no olvidarás nunca. Quién mejor que ellos para dar a conocer estas historias. 

Los navegantes a bordo

Autenticidad. No te registras en un viaje como este si buscas unas vacaciones en un resort con una playa de arena importada. Este barco ofrece una escapada única, exactamente lo que los invitados a bordo esperaban de nuestro viaje. No hace falta llegar siendo un intrépido aventurero para disfrutar de un viaje como este, aunque muchos acabaron siéndolo; no tienes que ser extremadamente curioso o apasionado por aprender, aunque todos acabamos queriendo saber más; lo que sí es importante, común, y evidente en todos fue el amor por estar en el agua. Podías ver al resto de tripulantes a cualquier hora del día, temprano por la mañana, por la tarde o por la noche, mirando al mar, admirando el color del agua, buscando vida marina o simplemente disfrutando de la brisa.

Como alguien que creció navegando en barcos, 420s y FJs para ser exactos, no tenía idea de qué esperar de esta experiencia, solo sabía que sería diferente de cualquier navegación que hubiese hecho anteriormente... y tenía razón. Cada tipo de navegación tiene sus ventajas especiales, navegar en tall ship va acompañado de un sentimiento inexplicable de comunidad. No solo la tripulación fue increíblemente acogedora, todo el resto de navegantes invitados, que fueron completamente desconocidos el primer día, se convirtieron en verdaderos amigos cuando llegamos a tierra el último día. Todos intercamos nuestra información de contacto y prometimos invitarnos mutuamente en nuestras próximas aventuras de navegación.

Ese grupo de personas que te acompañarán será muy diverso, de distintas nacionalidades, la gente hablará portugués, español, inglés, francés y muchos otros idiomas. Todps llegan con historias para compartir de por vida, muchas náuticas, pero también relacionadas con el trabajo, amigos, familiares, pasatiempos y hechos divertidos. Escuchar a estas personas hablar desde su propia experiencia me hizo darme cuenta de cuánto tengo que aprender sobre los demás y sobre otras muchas culturas. Fue maravilloso conocerlas en un ambiente tan relajado. Todos fueron muy tranquilos y estuvieron allí para tener una nueva experiencia, aprender, conocer gente nueva y, por supuesto, navegar. Incluso cuando uno no habla el mismo idioma que el resto de invitados, no es difícil interpretar y sentir su amabilidad y deseo de comunicarse. Os aseguro que no encontraréis problemas para hacer nuevos amigos a bordo del Santa María Manuela.

La tripulación del barco

Cuando subes a bordo, eres recibido por la tripulación, un grupo de personas maravillosas que han elegido una vida de mar. No conocerás un grupo de personas más acogedor y amable que la tripulación del Santa María Manuela. Pensando en ello después, de hecho, es difícil sorprenderse: ¡Estas personas tienen el mejor trabajo del mundo! ¿Te has perdido porque llevas solo una hora a bordo y no encuentras tu camarote? ¿Te sientes un poco mareado porque tu cuerpo todavía se está adaptando a la vida en mar abierto? ¿Tienes alguna pregunta sobre la variedad de instrumentos utilizados en el puente? Ya sea para orientarte, para conseguir una pastilla para el mareo, para solicitar cualquier tipo de información por curiosidad, o para lo que sea, la tripulación siempre estará ansiosa por ayudar y hacer que tu tiempo a bordo sea lo más despreocupado y agradable posible.

Navegar requiere mucho trabajo conjunto y es evidente que son un buen equipo, colaboran mutuamente a la hora de izar velas, plegar velas, etc. Es impresionante y conmovedor que trabajen juntos tan bien y que además, al ser un grupo que no llega a ver a los suyos tan a menudo, parezcan una familia.

La educación a bordo

Si buscas aprender en tu estancia en el Santa María Manuela, sobre cualquier cosa sobre navegación, de manera práctica o teórica, o sobre cualquier otra cosa que se le ocurra: el Capitán y la Tripulación estarán más que felices de enseñarte. La seguridad es de suma importancia, por lo que hay algunas cosas que la tripulación experimentada debe hacer por sí misma, pero para muchas tareas, puedes ser su mano amiga. ¿Tienes interés por la cartografía? Quien esté de guardia estará encantado de explicarte sus herramientas y cualquier otro instrumento en el puente que te resulte interesante. Cuando hacía preguntas recibía una respuesta completa, lo que hacía que me surgiesen más preguntas ya que todo era fascinante. Tienen tanto conocimiento sobre los instrumentos que creo que incluso una persona sin interés en la tecnología disfrutaría al escucharlos hablar y explicar todas las herramientas utilizadas a bordo. Me siento afortunada de haber podido aprovechar mi tiempo a bordo para aprender tanto de ellos.

La experiencia de navegar en el Santa María Manuela

En definitiva, esta experiencia es lo que tú quieras hacer de ella. La tripulación estará encantada de contar con tu ayuda en la cubierta tirando de las drizas o plegando velas, pero no se requiere nada de eso si no te apetece. Todo es voluntario. Puedes pasarte todo el viaje leyendo en el banco de la popa o hacerte con un sillón y echarte la siesta en la terraza durante las tardes completas. Los dos chefs están cocinando comida deliciosa todo el tiempo y la tripulación limpia tus platos y arreglan tu camarote para que puedas sentarte sin ningún tipo de preocupaciones. El Santa María Manuela proporciona las vacaciones perfectas para todo aquel que aprecie la navegación y el agua. Puedes desconectar completamente del ajetreo y del bullicio de tu vida normal mientras estás a bordo. No hay cobertura en el océano y, a pesar de que puedes comprar WiFi, podría decirse que es un viaje mucho más agradable cuando te permites dejar el teléfono en el camarote.

Sin duda planean una serie de actividades maravillosas para que los invitados puedan aprovechar y disfrutar al máximo durante el viaje. Si hace bueno puedes tener la oportunidad de subir al aparejo o ponerte un arnés para poder ver la vista del barco desde la proa. Incluso puedes tener la suerte de que se esté celebrando algo. En mi caso, durante mi travesía se celebró el 82 cumpleaños del Santa María Manuela, lo que fue un gran motivo de celebración. No puedo hablar mejor de mi experiencia en el Santa María Manuela sin pensar que todo el que vaya aprenderá algo nuevo y obtendrá un recuerdo maravilloso al unirse a su tripulación durante una semana.
  • Julia Boll
    Desarrollo internacional de Sailwiz. Aventurera en corazon quien trabaja para expandir Sailwiz a nuevos rincones del mundo para que pueda encontrar su próxima aventura perfecta.
    info@sailwiz.com
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