A veces un viaje no comienza con un plan,
pero por un momento.
Una vista hacia la costa de Atenas.
La Acrópolis se alza imponente sobre la ciudad mientras nuestro barco abandona lentamente el puerto.
Las islas del Golfo Sarónico se despliegan ante nosotros.
Tras recorrer apenas unos kilómetros, reina el silencio.
La ciudad desaparece tras el horizonte,
Y entre las islas, comienza otro mundo.
Hydra, Poros, Egina: pequeños puertos con su propia historia.
Los barcos se encuentran cerca del muelle, las tabernas abren sus puertas al mar.
Continuamos navegando lentamente entre estos lugares.
Brazadas cortas, agua tibia, nadar en mar abierto.
Por la tarde, la gente se sienta bajo los plátanos en una pequeña plaza.
y escucha la tranquila actividad de un puerto insular.
Atenas queda muy atrás.
Y, sin embargo, se puede sentir la historia de esta costa en cada rincón.
Un capítulo ambientado entre la antigüedad y el mar.
POSIBLE DRAMATURGIA.
El tranquilo mar Egeo
8 días entre Ática y las Islas Sarónicas
Octubre otorga una tranquilidad especial a Grecia.
El mar está cálido.
Los puertos están relajados.
Y las islas vuelven a pertenecer a los marineros.
Día 1 — Atenas
Llegada al puerto deportivo al sur de la ciudad.
La Acrópolis resplandece con la luz del atardecer.
Día 2 — Egina
Primera etapa hacia la isla de Egina.
El puerto tiene un ambiente animado, pero no frenético.
Día 3 — Poros
Navegando a lo largo de la costa hacia Poros.
La ciudad está situada en terrazas sobre el agua.
Día 4 — Hidra
Breve ataque tras Hydra.
Ni un coche, solo pasos sobre adoquines.
Día 5 — Dokos
Anclando frente a la tranquila isla de Dokos.
Una de las bahías más hermosas del mar Egeo.
Día 6 — Spetses
Elegante puerto con antiguas villas y pinos.
Día 7 — Mar abierto
Navegando de regreso hacia Ática.
Quizás sea buena idea volver a fondear en una bahía tranquila.
Día 8 — Atenas
Regresar al puerto deportivo.
La ciudad nos da la bienvenida de nuevo.
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