Emprendemos una gran travesía oceánica desde Guadalupe (Caribe) hasta Baiona (Galicia, España), cruzando el Atlántico hasta las Azores. Un recorrido diseñado para vivir la navegación de altura en su máxima expresión y descubrir algunos de los enclaves más emblemáticos del océano Atlántico.
La travesía cuenta con una distancia total de 2.500 millas náuticas y una duración aproximada de 20 días de navegación, combinando largas singladuras oceánicas con paradas estratégicas para descanso, avituallamiento y exploración.
Este cruce está pensado para navegantes que buscan una experiencia real de océano abierto: guardias, planificación, meteorología, navegación nocturna y vida a bordo, todo ello en un entorno seguro y guiado por un equipo con experiencia en travesías transoceánicas.
Una aventura única que une aprendizaje, desafío y descubrimiento, culminando en la llegada a Baiona, puerto histórico de referencia para la navegación atlántica.
La travesía se realiza a bordo de nuestro Ketch de acero de 22 metros amplio, seguro, sólido y fácil de navegar. A bordo embarcaremos un máximo de 8 pasajeros, cada uno con su cama individual. En el salón, una amplia zona polivalente de día donde impartimos clases de meteorología, se sirven las comidas y salón acogedor en los tiempos libres.
La tripulación se compone de un capitán experimentado y un primer oficial, ambos bilingües (inglés y castellano al menos), de forma que siempre haya un responsable de guardia.
A bordo enseñaremos (a todos los que os animéis) el oficio del marino, con la posibilidad de certificar vuestros conocimientos con títulos como RYA Competent Crew, RYA Watch Leader y RYA essential Navigation & Seamaship. Asimismo, habrá la posibilidad de hacer las millas necesarias para las titulaciones RYA Yacht Master y PPER.
Esta es una travesía para viajeros activos, navegamos juntos el barco. Te enseñamos todo lo que necesitas saber a lo largo del camino, desde seguridad, vida a bordo, navegación, etc., hasta dirigir el barco.
Se requiere experiencia previa en navegación costera y nocturna.
Naturalmente, también habrá mucho tiempo para relajarse, leer un libro y mantener conversaciones estimulantes con los compañeros de viaje.
Durante la noche tendremos régimen de guardias. De esta manera, podremos seguir navegando 24 horas al día y todos a bordo del barco tendremos tiempo suficiente para descansar, comer y dormir. Las noches en el mar son mágicas; debido a la completa falta de contaminación lumínica, no sólo estás contemplando las estrellas: puedes ver toda la Vía Láctea dispuesta ante ti.
Llegar a puerto después de un largo viaje por mar es una experiencia inigualable y una primera muesca en las navegaciones oceánicas personales de cada tripulante.
Leer más