Nuestro viaje comienza en Islandia con un recorrido panorámico por los Fiordos del Oeste, donde no podremos resistir la tentación de parar ante los géiseres y la laguna glaciar antes de llegar a Bolungarvik, el puerto de embarque. Tras aprovisionarnos y recibir una charla de seguridad, zarpamos rumbo al legendario Estrecho de Dinamarca. En esta época del año, las condiciones suelen ser suaves, pero la travesía sigue siendo toda una aventura. En el crucero del eclipse solar, tomamos la ruta más corta hacia el norte; en otros, seguimos el viento y la corriente a lo largo de costas desconocidas.
Al llegar a Groenlandia, aparecen los primeros glaciares cerca del fiordo de Rømer y la histórica cabaña de Amdrup, un recordatorio de la exploración ártica. Más adelante, visitamos Ittoqqortoormiit, el asentamiento permanente más septentrional del mundo y el único lugar habitado en nuestra ruta. Los días siguientes nos deparan largas caminatas, sondeos de profundidad con nuestra lancha neumática y encuentros con enormes glaciares como el Storbræ, cerca de d'Aunay Bugt. Si el tiempo lo permite, avanzamos hacia el este antes de emprender el regreso.
El regreso a través del estrecho de Dinamarca es nuestro último desafío, un broche de oro para un viaje inolvidable. Desembarcamos en Ísafjörður, la ciudad más grande de la región, con vistas espectaculares, antes de continuar hacia Reikiavik. Los impresionantes paisajes y algunas atracciones terrestres nos hacen desear extender el viaje de regreso a dos días, porque en el Ártico, cada momento extra vale la pena.
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