Nuestra aventura comienza en Málaga, donde zarpamos tras embarcar y recibir una completa charla de seguridad. Después de aprovisionarnos y hacer los últimos preparativos, existe la opción de tomar un ferry a Tánger para disfrutar de su vibrante ambiente. Luego navegamos por el famoso Estrecho de Gibraltar, donde podemos esperar un intenso tráfico marítimo y fuertes corrientes. Una vez que dejamos atrás el sistema de separación de tráfico, nos adentramos en el Atlántico abierto. Pasamos los siguientes días en alta mar, aprovechando los constantes vientos alisios del noreste y experimentando las rutinas a bordo, la navegación y las guardias nocturnas. Después de aproximadamente 650 millas náuticas, llegamos a Lanzarote, la más oriental de las Islas Canarias. Aquí, podemos disfrutar de una parada para nadar, explorar el paisaje volcánico o relajarnos en las playas. Continuamos hacia Fuerteventura, donde tendremos tiempo para excursiones en tierra, nadar y otras actividades. Nuestra última etapa nos lleva a Gran Canaria, con la posibilidad de otra parada para nadar en una cala apartada en el camino, antes de llegar a Las Palmas y poner fin a nuestro viaje, disfrutando de la alegría de vivir canaria.
Para quienes estén acumulando millas para su próxima licencia de navegación: Dado que cruzaremos alta mar en este viaje, acumularán muchas millas náuticas. Por supuesto, les entregaremos un certificado oficial de millas al finalizar el viaje.
Finales de otoño es la mejor época para realizar esta travesía atlántica. La ruta ofrece una emocionante combinación de navegación costera, navegación en alta mar y visitas a islas. Navegaremos a lo largo de la costa marroquí, con una posible parada en Tánger. Hay una alta probabilidad de avistar delfines y ballenas durante el trayecto. La combinación de cultura, sitios históricos, una navegación desafiante y la inmensidad del Atlántico hacen de esta etapa una de las zonas de navegación más fascinantes del mundo.
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