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10 consejos para alquilar un barco con amigos una semana

  • Alvaro G
By Álvaro García
21 June, 2020
Irse de vacaciones en barco con amigos es uno de los mejores planes que se pueden organizar. Estan tan buen plan que ¡debería ser obligatorio al menos una vez en la vida!

Despertarse por la mañana en alguna cala, salir a navegar, hacer excursiones en tierra, ir a cenar a algún restaruante por la costa, practicar deporte en la playa o ver la puesta de sol desde cubierta. Con una semana de vacaciones en barco, acabarás coleccionando una buena cantidad de recuerdos para toda la vida.

La experiencia puede ser única, pero conviene seguir una serie de consejos, especialmente si es vuestra primera vez compartiendo unas vacaciones en barco entre amigos.
Table of Contents
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  • ¿Qué tipo de barco alquilar para una semana?
  • ¿Cuántas personas caben en el barco?
  • ¿Cuánto cuesta alquilar un barco una semana entre amigos?
  • ¿Contratar un patrón profesional o ir por nuestra cuenta?
  • ¿Cómo es la convivencia a bordo?
  • ¿Que ruta seguir? ¿A dónde vamos?
  • Cosas que jamás debemos hacer en un barco
  • ¿Participar en el manejo del barco o dejarse llevar?
  • ¿Que destino elegir?
  • ¡Prepárate para disfrutar!

¿Qué tipo de barco alquilar para una semana?

Si vamos a dormir en el barco, evidentemente necesitaremos una embarcación con camarotes y camas. Los veleros son la opción preferida por la gran mayoría, son ideales para grupos de seis u ocho personas y generalmente suelen tener una eslora (largo del barco) de 12 a 16 metros para acoger a un grupo cómodamente en varios camarotes.

En algunos destinos donde hay más turismo náutico, podremos encontrar también catamaranes. Su precio es aproximandamente un 50% más que el de los veleros ya que su manga (ancho del barco) es mayor y esto hace que la habitabilidad sea superior. El motivo principal de que sean más caros es principalmente por el valor del barco y porque suelen pagar amarres más caros en puerto por su tamaño.

Para los que gozan de más presupuesto está la opción de los yates a motor. Este tipo de barcos son generalmente bastante más caros que los veleros. Además, hay que tener en cuenta, que así como en los veleros el consumo de combustible es mínimo (puede rondar los 100 o 200 euros por semana) en un yate a motor, con mucha potencia, el pago por combustible podría dispararse.

¿Cuántas personas caben en el barco?

La mayoría de alquileres para grupos de amigos suelen moverse entre los 6 y 8 tripulantes. Es un tamaño de grupo ideal para tener más opciones de encontrar un barco. En los destinos con más barcos de alquiler disponibles es habitual encontrar barcos de 3 o 4 cabinas o camarotes dobles que permiten alojar grupos.

Para grupos más pequeños de seis, hay barcos de 2 cabinas, aunque también hay quienes prefieren tener más espacio o camarotes individuales aunque encarezca el coste.

A partir de ocho personas hay que valorar que interesa más, si buscar un barco de dimensiones más grandes o un catamarán, que suele tener más capacidad, o alquilar dos o más barcos para ir en flotilla.

Es importante tener en cuenta que, por normativa, las embarcaciones de recreo tienen una limitación de 12 tripulantes. Y son 12, incluyendo el patrón, si es que necesitáis contratar un patrón profesional. Los barcos que permiten más tripulantes son buques de pasaje o pequeños cruceros, que no es lo que nos ocupa en este artículo.

¿Cuánto cuesta alquilar un barco una semana entre amigos?

Esta suele ser una de las primeras preguntas que nos hacen en Sailwiz los grupos de amigos. Es importante tener claro el rango de presupuesto entre el grupo para poder buscar la opción adecuada. Los factores que influyen en el precio son los siguiente:
  • Las fechas: Como es lógico, en temporada alta, todo es más caro. Destinos náuticos como Baleares, Croacia o Italia, en pleno verano, pueden costar hasta un 50% que en meses de temporada media como mayo o junio o septiembre y octubre.
  • El tipo de barco: Si queremos un catamarán, nuevo con un camarote para cada uno, es muy posible que el precio sea el triple que, o más, que si optamos por un velero antiguo, con camarotes dobles, utilizando incluso la cabina del salón para dormir.
  • La fecha de la reserva: Para encontrar las mejores ofertas es fundamental reservar con varios meses de antelación. A partir de marzo se empiezan a disparar las reservas y se va agotando la disponibilidad de barcos en las semanas más solicitadas. Según se acerca la fecha en la que queremos navegar es menos probable que encontremos descuentos o propuestas de precios por debajo de lo habitual.
Vale, ¿pero de qué cantidades estamos hablando? Para grupos de 6 u 8 amigos, 500 euros por persona sería un superprecio. Es probable que por este presupuesto el barco sea más antiguo, con menos prestaciones o tengamos que habilitar el sofá del salón como cama. A partir de 700 euros es cuando empezamos a encontrar las opciones más cómodas en cuanto a camarotes, amplitud de barcos y estado de estos. Cuando rondamos los 1.000 euros podemos empezar a pensar en las opciones más interesantes, como catamaranes, barcos nuevos recién salidos del astillero, etc...

Estas cantidades suelen incluir los siguientes costes:
  • Barco: El alquiler durante una semana de la embarcación que vayamos a elegir.
  • Patrón: El coste de un patrón suele rondar los 150 euros a 200 euros al día en la mayoría de las ocasiones, es decir, entre 1.050 euros y 1.400 euros por semana, a repartir entre el grupo.
  • Extras obligatorios: Suele incluir extras, no opcionales, como disponer de una neumática auxiliar para ir a tierra, la limpieza del barco al final de la semana, así como las sábanas y toallas.
Aparte, hay que tener en cuenta que debemos hacer un bote durante la semana para comidas y bebidas (hay que considerar que si tenemos patrón debemos hacernos cargos de tener comida a bordo suficiente para el durante toda la semana), combustible de la embarcación (si vamos en velero o catamarán es raro consumir más de 150 euros en una semana) y amarres en puertos o en boyas, aunque lo habitual es pasar las noches fondeados en calas para evitar costes de amarre.

¿Contratar un patrón profesional o ir por nuestra cuenta?

En el caso de grupos de amigos, es muy recomendable contar siempre con un patrón profesional a bordo. Si algún miembro del grupo dispone de una titulación náutica válida para el tipo de embarcación que queremos puede suponer un ahorro para el grupo de más de 1.000 euros, si el se hace cargo de llevar la embarcación.

Si bien, tener un patrón profesional a bordo permite que el grupo se despreocupe de la organización del barco, maniobras y ruta. Además, si queremos irnos a tierra a comer o dar un paseo y dejamos el barco fondeado en una cala, conviene que alguien siempre esté a bordo. Raro es el verano que algún barco no termina varado porque el viento provoca que un ancla empiece a garrear (arrastrarse por el fondo) llevando el barco contra la playa o rocas. Esta situación solo puede resolverse si alguien está a bordo.

Los buenos patrones suelen estar acostumbrados a trabajar en barcos y tratan de hacer las vacaciones del grupo lo más amenas posibles, son discretos en su presencia a bordo y asesoran al grupo en las mejores rutas a seguir, según la previsión meteorológica. Es importante tener en cuenta que las labores de un patrón no son la limpieza, ni cocinar, aunque algunos se presten a ello, estas tareas corresponden al grupo.

¿Cómo es la convivencia a bordo?

Un barco es un espacio pequeño en el que es importante que haya un buen clima para que la convivencia sea buena. Es normal que cada uno tenga sus manías, por lo que es importante ser tolerante, tener la mente abierta y pensar en disfrutar dejando pasar rápido cualquier roce del dia a dia.

Es fácil que en el barco haya cierto desorden porque no estamos acostumbrados a esta estancia. Esto es peligroso en cubierta durante la navegación, por lo que conviene recoger todo antes de cada salida a navegar para evitar disgustos. En el interior, lo mejor es dejar todas nuestras cosas en nuestro camarote.

Para la preparación de comidas a bordo, es fundamental planfificar bien las compras, para lo cual, conviene conocer capacidad de nevera, que no son tan grandes como las de las casas, y consultar qué elementos de cocina tenemos. Cuando navegamos en verano, lo que más apetece son comidas ligeras y aperitivos. Es mejor dejar las elaboraciones complicadas para cuando salgamos a comer a tierra. En todo caso, lo ideal es consensuar en el grupo que le gusta a cada uno para desayunar, beber, etc... Estamos de vacaciones y es un buen momento para concedernos algunos caprichos.

¿Que ruta seguir? ¿A dónde vamos?

Un buen patrón siempre mira la previsión meteorológica antes de decidir la ruta. No es nada recomendable marcarse una ruta fija cuando nos vamos de vacaciones en barco. Es muy probable que no podamos cumplirla por cuestiones meteorológicas o que luego nos arrepintamos de tener que salir a navegar, cuando hemos encontrado una cala en la que estamos muy agusto y queremos quedarnos más.

Lo mejor es tener cierta libertad y dejarse asesorar por un patrón profesional. A veces, aunque tengamos reserva para cenar en restaurante que hay en una cala de isla, no interesa obligarnos a pasar la noche allí si la dirección del viento y las olas hace que esa cala no sea buen resguardo esa noche. Es más fácil bajar a tierra y coger un taxi.

Lo normal es que durante una semana hagamos travesías cortas cada día para ir cambiando de playas, calas o puertos, combinando los ratos de navegación con el tiempo relajados en cada lugar donde fondeemos o atraquemos.

Cosas que jamás debemos hacer en un barco

Para los que son nuevos, la prudencia en el barco los primeros dias es fundamental. Antes de hacer algo, mejor preguntar al patrón si se puede. Hay ciertas cuestiones que son importantes respetar y comportamientos que deben ser evitados, como por ejemplo:
  • Tocar equipos del barco sin permiso del patrón. En el barco podemos encontrar muchos aparatos, como la radio, radar, AIS, cuadros eléctricos, plotter, etc... no conviene tocar, ni jugar con ellos. Aunque si quieres aprender como funcionan, los patrones suelen estar encantados de enseñarte.
  • Tirarse al agua en navegación o en maniobras de fondeo. Nunca, nunca hay que darse un baño sin el permiso del patrón y mucho menos con el barco navegando o maniobrando. No hay nada más molesto para un patrón que al llegar a una cala un tripulante se tire antes de terminar la maniobra, con el riesgo de que haya que volver a hacer la maniobra si el ancla no agarra.
  • Bañarse sin tener la escalera puesta. Es obligatorio poner antes siempre la escalera para subir al barco cuando estamos en una cala. Y si hay viento o corriente conviene lanzar un cabo con un flotador por la popa si hay tripulantes bañándose.
  • Dejar objetos en cubierta cuando navegamos. Es fundamental guardar bien nuestros objetos en la cabina antes de salir a navegar. Con el movimiento del barco o la escora es fácil que puedan caerse al agua.
  • No cerrar los portillos de tu cabina navegando. Si olvidas cerrar el portillo (ventana) de tu camarote antes de que el barco salga a navegar, es muy probable que entre rociones de agua dentro y se te moje la cama.
  • Tirar toallitas o papel en el WC. Esta es de la peores cosas que puedes hacerle a un patrón. Obligarle a desmontar y desatascar un WC por no respetar la obligación de no tirar papel y toallitas siempre en una bolsa, nunca en el WC.
  • Ponerte en lugares con riesgo durante la navegación. En la cubierta de un velero puede que te encuentres muchos cabos, winches y elementos de maniobras. Consulta con el patrón donde puedes sentarte o tumbarte sin molestar en las maniobras. ¡O mejor aún! Pídele al patrón que te enseñe a participar en las maniobras y aprenderás donde no debes colocarte cuando sean otros los que maniobren. Atención especial a la botavara (palo en la parte inferior de la vela)... siempre hay algún despistado que se lleva un coscorrón.
  • No atender a las indicaciones de seguridad. No es que sean muchas cosas, y lo más probable es que el tercer día cada tripulante se mueva con soltura y comodidad por el barco, pero al principio es muy importante tener presente todas las indicaciones de seguridad que de el patrón al embarcar: uso de baños, grifos de fondo, qué hacer cada vez que fondeamos o atracamos en un puerto, etc...

¿Participar en el manejo del barco o dejarse llevar?

Uno de los grandes atractivos de este tipo de viajes es poder llevar el barco y participar en las maniobras. La mayoría de los patrones están encantados de enseñar a los tripulantes y compartir las maniobras a bordo, así como llevar el timón en navegaciones largas.

Es muy problable que en todo caso el patrón necesite ayuda cuando se vaya a fondear en una cala o al atracar en un puerto, pidiendo a los tripulantes que hagan alguna tarea sencilla como lanzar un cabo, tirar la cadena del ancla o colocar las defensas para evitar rozar el barco con el muelle u otro barco.

¿Que destino elegir?

La gran mayoría se decantan por los destinos más populares, que suelen ser islas del mediterráneo. Las playas y calas de aguas transparentes son un atractivo a los que pocos pueden resistirse.

En Sailwiz es posible combinar las vacaciones en barco con algunas actividades como por ejemplo el buceo, yoga o la escalada. Hay barcos cuyos patrones están especializados en otras actividades o que cuentan con una acompañante que la coordina. Es una oportunidad muy interesante. Consulta con Sailwiz tu afición porque si además sois un grupo es posible organizar una semana personalizada.

Poco a poco, los grupos que repiten buscan nuevos destinos donde la playa y el sol no son necesariamente los protagonistas. Desde España o zonas cercanas, destinos como el norte de Marruecos, el norte para hacer el camino de Santiago en barco, las rías gallegas o rutas por el Algarve o el Cabo de Gata, cada vez ganan más adeptos. Suelen ser destinos más baratos, que permiten hacer rutas gastronómicas y es más fácil encontrar amarre para ir de puerto en puerto.

¡Prepárate para disfrutar!

Es cierto que hay algunos tópicos que aún generan reticencias para algunos, estos son los más habituales:
  • Miedo al mareo. Todos nos mareamos alguna vez, es normal. La gran mayoría se habituan al movimiento del barco directamente o en uno o dos días. En todo caso, lo mejor para evitar esto es hacer travesías cortas, especialmente al principio y hacer vida sana hasta que tu cuerpo se habitue al barco: comida ligera, dormir mucho y evitar excesos de alcohol los primeros días ayudará.
  • Miedo a la navegación. Hoy en día el equipamiento de los barcos de recreo en cuanto a seguridad es suficiente para disfrutar de la navegación de recreo con toda seguridad. Lo mejor para reducir este miedo es aprender a navegar.
  • Espacios a bordo, baños y prestaciones. Un barco no es muy diferente a la vida en una autocaravana. Las limitaciones de un barco en cuanto a la limitación de espacio o comodidades no es tanta si optamos por barcos modernos con mejores diseños. A mayor presupuesto, más espacios, baños y prestaciones a bordo.
Olvídate de todos los contras que te hayan contado y pruébalo tu mismo. Las ventajas de una aventura en barco durante una semana y las experiencias que vas a vivir, valen la pena. Lo más probable es que después de probarlo, ¡repitas!
  • Alvaro G
    Álvaro García
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